El mundo está cada vez más loco - me dijo mi padre - ¿Porqué todos están en guerra?
Iba a comenzar a "explicarle", como lo hacía habitualmente, pero, ésta vez puse freno a mis ganas de hablar, y me limité a preguntarle: ¿Por qué todos están en Guerra? - antes fue por un poco de agua. Cuando regresó, se sentó en un sillón de la sala y me dijo:

Yo veo normal lo que está pasando. Cuando nací, estaba aún la segunda guerra mundial, y desde entonces muchas películas me hicieron ver a mí y a tus tíos que, tomar un arma y dispararse con balas imaginarias era normal. Tus tíos y yo en la casa de la abuela jugábamos a eso cada rato, pasamos de "la roña" a "te maté", porque era más fácil. No necesitábamos alcanzar a nadie. Si a lo lejos decías que le diste, el otro se caía, incluso las caídas eran muy graciosas.

Mi comenzó a reír... pero de un segundo a otro, guardó silencio. Conozco a mi padre, esos silencios en realidad no lo son, es que sigue procesando lo que está pensando. Y hecho y cierto, continuó:

Ahora que recuerdo, algunos chistes mexicanos hacían referencia a la Guerra como eso, como un "chiste". En ese entonces no veía malo lo que hacían los militares. De hecho, los militares Mexicanos, desde que tengo memoria, les tenía confianza a pesar de lo del 68 donde me convencí que fue buena su intervención, pero de unos años a la fecha, los veo con miedo, desde las veces que nos paraban en carretera, recuerdas hijo, cuando nos amenazaban con armas como si nosotros, los ciudadanos, fuéramos los malos. Fue que dejé de confiar en los militares pero eso me sirvió para darme cuenta de algo.

¿De qué pá? - no puedo negar que la curiosidad comenzó a rondar mi cabeza y con ella mi atención.

Me di cuenta que los militares tienen una gran responsabilidad, pero, están a las órdenes de alguien, de otro militar que, seguramente estuvo en contacto con la muerte y sus órdenes son peligrosas. 

Noté a mi papá muy preocupado y le pregunté: ¿Algún ejemplo? - A lo que me respondió - No sé, en todas las películas los militares son los que toman decisiones, ignoran a la gente, se van contra su propia gente pero llegan los ejércitos de Estados Unidos a poner orden. Son los que buscan siempre llevar la paz al mundo.

De nuevo se quedó en silencio, pero lo vi tan concentrado, viendo hacia abajo pero moviendo sus ojos como si con éstos acomodara imágenes en su memoria y movió sus cejas y me preguntó: ¿Piensas que Estados Unidos es el héroe del mundo? ¿Los héroes que mis nietos admiran, lo son? ¿La guerra es necesaria?

Me paré, acerqué el sillón donde estaba lo más cercano a mi padre y frente a él, y le dije:

Yo pensaba lo mismo que tú. Los valores con los que tú creciste, yo crecí y ahora lo hacen tus nietos fue gracias a una gran propaganda en el que muchos fueron responsables de convencernos que el mundo debe ser blanco y debemos eliminar lo negro; el mundo debe ser bueno y hay que eliminar lo malo; que los más poderosos son los buenos y los que no crean en ello son los malos. ¿Sabes papá? Ese pensamiento nos ha separado, porque ahora que me estoy divorciando, el peor error que cometimos Mara y yo, es hablar mal uno del otro a nuestros hijos, y se comenzó una guerra en mi familia. Mis hijos lo utilizamos como un ejército, a quienes exigimos se pusieran a favor de uno o el otro. ¿Sabes de qué me di cuenta papá?

Mi padre levantó la mirada hacia la mía y movió la cabeza de izquierda a derecha. Continué.

Me di cuenta que puse a mis hijos como peones en un ajedrez para defender lo bueno e ir contra lo malo, pero ahora me doy cuenta y me pregunto a qué "bueno" apoyaban, lo mío o lo de Mara, y qué de lo malo comenzaron a atacar, lo mío o lo de Mara. 

Me quedé en blanco por unos segundos, por poco y pierdo el hilo de lo que decía, como si quisiera no hablar más de ello. Sin embargo continué.

Ahora los escucho decir que no van a repetir eso "malo" que hice o hizo su madre, pero veo a mi nieto que está creciendo con lo que tu nieta piensa es lo "bueno", pero tú y yo vemos que su conducta es cada vez más "mala". Entonces me pregunté ¿Qué está causando esto? ¿Y sabes? ¡Es por ver quién es el bueno y el malo! ¡Eso que hasta en los cuentos nos enseñaron por muchos años!

Mi papá tomó su barbilla, y me dijo:

Recuerdo que, cuando éramos jóvenes tu madre que, en paz descanse, y yo, lo que escuchábamos de tus maestros, de tus abuelos, de la radio, de los sacerdotes, es enseñarles a los niños qué es lo "bueno" y lo "malo". Pero sabes mijo, no estoy de acuerdo contigo, yo sí pienso que es importante saber diferenciar lo "bueno" y lo "malo", pero, lo que nunca me gustó fueron los ejemplos, siempre se hacían las diferencias entre personas, no entre valores, entonces comencé a enseñarles, según mi juicio, quien era un ejemplo de lo "bueno" y quién de lo "malo", como ahora tus hijos te ven a ti y su madre, y los juzgan.

Interrumpí: ¡Así es! ¡Repetí lo que me enseñaste!

Mi padre comenzó a tomarse la cara, reflejando una gran vergüenza por lo que se había dado cuenta. En ese momento le tome de sus hombros y le dije:

¡Pá, veme! No tienes la culpa, la culpa es la educación que tuviste y el cuál, como bombas, caían sobre nosotros por la radio en tu tiempo, la televisión en mi tiempo, la internet con mis hijos y ahora la inteligencia artificial con mi nieto. Parece que tenemos que juzgar todo el tiempo, pero los años nos han enseñado que lo "bueno" o lo "malo" no es suficiente, el contexto es importante, sus emociones, sus pensamientos, sentimientos, su salud; y no sólo lo que hace, lo que hiciste, lo que hice yo, lo que están haciendo tus nietos o lo que haga mi nieto. Lo bueno y lo malo no es blanco y negro.

Mi padre derramó algunas lágrimas. Nunca había visto llorar a mi padre, nunca. De repente comenzó a reír y me dijo: 

Yo preocupándome de las guerras en el mundo e ignoraba las guerras de la familia. ¡Soy un idiota!

Interrumpí:

Pá, no te juzgues, no es malo que veas lo malo en aquello que puedes ver desde la televisión o tu celular, y más ahora que te haz dado cuenta que las guerras son normales y qué bueno que las vemos no como algo bueno o malo sino como un absurdo que usamos como humanos para defendernos.

Mi padre me interrumpió:

¿Defendernos de qué?

Entonces le dije:

Aun no lo sé, pero algo es seguro, que cuando lo descubramos, veremos que no fuimos culpables, pero si no comenzamos a corregirlo, entonces esto se repetirá hasta que el saberlo, no valga el esfuerzo y cuando queramos la paz, el acuerdo, la empatía, y sepamos para qué era la política, la ética, en fin, todo lo que creamos para conocernos cada vez más y descubramos que lo usamos para justificarnos y no para cambiar como especie, quizá, sólo quizá, sea demasiado tarde, para la humanidad. Pero hoy, tu y yo tenemos mucho qué hacer con los nuestros, para que eso, aunque pase, sepamos que algunos humanos, nos dimos cuenta de ello y que sólo no dio tiempo convencer a las personas del error que es ver todo lo bueno y malo como blanco y negro.

Autor: Psic. Juan Roberto González Coyomani